He llegado a la conclusión que los Hombres son como los Ositos de peluche,
si así es dulces y tiernos Ositos de peluche.
Porque se ven inofensivos, pero siempre terminan sacando las garras.
Pero ese no es el punto básico del porque lo digo. Son como ositos de
peluche por esta simple razón:
Los ves, te gustan, escoges uno y te lo compras, el osito jamás te va a
decir que no, los abrazas, son suavecitos, dulces,
y perfectos para una niña.
Los primeros días lo traes pegado a ti todo el tiempo, no lo quieres soltar
y crees que es el mejor osito del mundo, pero pasando los días te va
aburriendo poco a poco, se empiezan a ensuciar, y ya hasta huelen mal, cada
ves les encuentras más defectos y te preguntas porque no escogiste el que
estaba a lado, porque ese si estaba bonito, no como este.
Ya como al mes, mes y medio, lo tienes tirado abajo de la cama, lleno de
polvo y ni siquiera te dan ganas de levantarlo, es más ni siquiera te has
preocupado por averiguar si sigue ahí.
Sigue pasando el tiempo y al recoger tu cuarto, ¡¡¡Sorpresa!!! el Oso (que
antes era osito) sigue ahí, decides no ser tan cruel y lavarlo, coserle la
oreja y bla bla bla, por no ser tan cruel, y sobre
todo por el cariño que alguna ves le tuviste.
Y para que, todos los tristes osos de peluche, terminan en
la parte de arriba de tu closet (si bien les va), lugar estrategico en todo cuarto
ya que así no los vuelves a ver.
Pero eso si, siempre, siempre!!!!! van a estar ahí; sin nada que
hacer, solo esperando a que vuelvas a abrir el closet,
y tal ves, algún día quieras volverlos a ver.domingo, agosto 26
Un Osito? Dos, para llevar por favor.
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